Esperanza
en la eternidad
Nada
puede la aflicción
cuando
partió el corazón
el
más terrible dolor.
¡El sino cruel!
¡Trágica hora!,
que infame cegó esta
vida,
abriendo toda la
herida
del alma que sufre y
llora
por la madre
redentora.
Tan buena, tan bondadosa,
que por la senda
gloriosa
hacia el sueño eterno
irá,
donde solo gozará
de la paz buena y
grandiosa.
Hela ahí ahora dormida:
alma pía y bondadosa;
cual una joya
preciosa,
irá al corazón
prendida
como insignia
preferida.
Madre y esposa ejemplar,
será una enseña tu
hogar,
en la memoria
guardado,
siendo así lo más
amado,
para siempre recordar
Francisco Celi E
Julio 2022