NAVEGANDO A LA ETERNIDAD
Elegía póstuma a Freddy
Ramos Rodríguez
Con feroz arremetida,
en olas del ponto cruel,
truncó la parca el bajel
para
llevarse la vida.
Quiso el pérfido destino
empeñado en la tragedia
bajo corriente que asedia
cruzarse
sobre el camino.
Llora el alma y queda triste,
cuando se pierde el amigo,
quedando como testigo
su
ejemplo de cuanto existe.
Se queda huérfano el trabajo,
la empresa con la familia,
sea el gremio o la vigilia.
¡Ya
no hay consuelo, carajo!
En el momento final,
juramos aquí en la tumba,
para que no sucumba
tu
nombre bueno y leal.
Adiós, Freddy querido
navega a la eternidad
surca el mar en soledad,
¡Buen padre,
hermano, amigo!
Mgs.
Francisco Celi E.
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